Marina vive arropada en una calmada monotonía disfrazada de comodidad. un buen día y por sorpresa aparece ante ella la oportunidad de viajar a japón por trabajo. en tokio descubre que es posible enamorarse de un país, de una ciudad, de una cultura, de una forma de vivir y de su gente. y lo que menos esperaba: de él, con sus ojos negros infinitos, con el que tantas veces se pierde en la traducción y con el que las risas se desbordan. si me hablas de la lluvia es una historia de amor; amor por descubrir, por esforzarse, por atreverse, por lo diferente… japón es un personaje más y a través de sus escenarios inigualables transitamos por la belleza de lo sutil, de lo efímero, y recordamos la importancia de creer en los nuevos comienzos y en uno mismo.
